La cebolla no paraba de sonreir, Estuve una tarde sin parar de llorar.
Al principio por el jugo que me saltaba a los ojos, luego por todo lo que dije, después por todo lo que callé.
Día tras día, verdulería tras verdulería, supermercados y badulakes.
No encuentro, no hay más cebollas sonrientes.
Mira que lloré por lo a poco que me supo.
Necesitaría diez cebollas sonrientes más para llorar todo lo que me falta, todo lo que me sobra, todas las espaldas que no acaricié, todos los sitios a los que no fui, todas las veces que aparté la mirada, todos los cuentos que ya no escribo.
Por fin había reunido los ingredientes necesarios para elaborar la pócima crecemanos.....
Jun 20, 2008
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siempre doy vueltas
cuando estoy estática